El Marruecos por descubrir
Si aún no conoces Chefchaouen, no puedes dejarlo pasar para tus próximas vacaciones. Es una ciudad acogedora, luminosa y de color azul.
Es una ciudad de Marruecos, situada en el noroeste del país, en las estribaciones de las montañas del Rif, cerca de Tetuán,en la región de Tánger-Tetuán-Alhucemas.
Sus casas azuladas, la hospitalidad de sus habitantes, su gastronomía y su té con deliciosos pastelillos, la convierten en uno de los destinos cercanos a España para realizar un viaje en el tiempo y a otra cultura.
Su artesanía, su alfararía y sus alfombras son lo más característico. Sus Mercadillos (Medinas) están repletos de chilabas, turbantes, joyería, especias, bolsos de cuero, y un sinfín de cosas que vamos a querer llevárnoslas todas, y además a muy buen precio. No olvides regatear, para ellos es como un juego, siempre con mucho respeto.
Pasear por sus calles es contemplar continuamente escenas de la vida cotidiana que te recordarán a otras épocas.
Esta ciudad está considerada como una «Ciudad Santa». Y no puedes dejar de visitara algunos de los lugares de mayor interés como son:
La Medina
La Plaza Hammam
La Gran Mezquita
La Alcazaba o Casba
Los Lavaderos
La Antigua mezquita
El Antiguo caravasar, ocupado actualmente por pequeñas tiendas y artesanos.
Las tiendas de alfombras son un lugar obligado, aunque no compres ninguna, merece la pena verlas por su estilo muy particular con degradados de color.
Y las tiendas-taller de artesanos de la madera, del hierro y del cuero, son una de esas cosas maravillosas que se presevan en el tiempo, y que desgraciadamente se han perdido en nuestras culturas.
Si quieres comprobarlo, sólo tienes que ir y verlo.
Esta ciudad está considerada como una «Ciudad Santa». Y no puedes dejar de visitara algunos de los lugares de mayor interés como son:
La Medina
La Plaza Hammam
La Gran Mezquita
La Alcazaba o Casba
Los Lavaderos
La Antigua mezquita
El Antiguo caravasar, ocupado actualmente por pequeñas tiendas y artesanos.
Las tiendas de alfombras son un lugar obligado, aunque no compres ninguna, merece la pena verlas por su estilo muy particular con degradados de color.
Y las tiendas-taller de artesanos de la madera, del hierro y del cuero, son una de esas cosas maravillosas que se presevan en el tiempo, y que desgraciadamente se han perdido en nuestras culturas.
Si quieres comprobarlo, sólo tienes que ir y verlo.
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